Actividad física

Todo aquel que desee mantenerse en forma debe realizar algún tipo de ejercicio físico. Un cuerpo en buena forma general puede soportar mejor las dificultades. Sin embargo, el ejercicio debe ser algo voluntario y no algo impuesto. A algunas personas les gustan los deportes, mientras que otras prefieren sentarse tranquilamente a leer libros, ver la tele o usar el ordenador. El tratamiento con insulina debe ajustarse a la persona, no al contrario.
Se debe animar a todo el mundo, incluidas las personas diabéticas, a realizar algún tipo de actividad física habitual, aunque se trate sólo de montar en bicicleta para ir y volver del trabajo o del colegio. El ejercicio físico habitual puede ayudar a reducir los factores de riesgo cardiovasculares (sobrepeso, hipertensión, hiperlipidemia) en adultos y adolescentes con diabetes Tipo 1. Por otro lado, parece que la carencia pronunciada de ejercicio y actividad muscular en algunos adolescentes contribuye a un aumento de la resistencia a la insulina, a una tendencia al sobrepeso y a un deterioro del control de la glucosa en sangre. Cuando los músculos trabajan, se utiliza en primer lugar la reserva de glucosa de los músculos (glucógeno muscular, aproximadamente 400 g en una persona adulta). Posteriormente, se utiliza la glucosa del hígado y los ácidos grasos (productos de degradación de la grasa) como energía.
El ejercicio disminuye el nivel de glucosa en sangre mediante el aumento del consumo de glucosa en las células musculares sin aumentar la cantidad de insulina necesaria. Esto se debe a que los músculos consumen más glucosa durante el ejercicio. Después del ejercicio, los músculos aumentan la sensibilidad a la insulina durante 1–2 días, lo que da lugar a un aumento del riesgo de hipoglucemia hasta 24 horas después del ejercicio. Esto significa que realizar ejercicio 3–4 veces a la semana dará como resultado un aumento de la sensibilidad a la insulina incluso entre las sesiones de entrenamiento y, probablemente, se pueda reducir la dosis total de insulina. A veces, la sensibilidad a la insulina no empieza a aumentar hasta 4–6 horas después del ejercicio y es posible que suceda durante la noche si el ejercicio se ha realizado por la tarde.
Este contenido está basado en el libro de ayuda del Dr. Ragnar Hanas “Type 1 Diabetes in children, adolescents and young adults” (la diabetes Tipo 1 en niños, adolescentes y jóvenes adultos). Su objetivo es mejorar sus conocimientos sobre la diabetes con mensajes sencillos y claros.










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